domingo

Quien podra saberlo?

Tengo la mala costumbre de perder las cosas; pierdo peso, pierdo la paciencia, pierdo la voluntad, la fuerza, pierdo el valor, el coraje, y peor aun, pierdo el rumbo.
Noches de luna llena que llaman a mi puerta, me piden que recuerde días pasados, lo hago y me siento libre, ligero; yo también tengo un llamado que hacer.
Pero lamentable mente no tenia la fortaleza, o mejor dicho, no tuve tanta voluntad frente a esas 2 primeras decepciones grabadas en mi memoria. Mi espíritu parecía estar cociente de que algo había cambiado al otro lado del teléfono ¿es que acaso no se puede volver a intentar?

Claro que para cuando respondí la pregunta, el daño ya estaba hecho, y peor aun, no había vuelta atrás. ¿Sera que la confianza se había perdido?, o ¿es que caso las revistas de moda, los grupos musicales, y el alcohol bastaron para apagar esa chispa que seguramente habría de transformarse en llama con los meses?. Las tardes ya no serian de a dos en un colchón nuevo, no habría caminatas ni paseos por la avenida de las luciérnagas, no desayunos a la cama.

La estupidez y la inteligencia se pueden llevar tan bien a veces, que se presenta en un mismo ser de manera simultanea; hombre frió y calculador, pero al mismo tiempo un idiota tímido cuando ve a esa persona que le ha quitado el sueño por las noches y que le ha brindado la paz para dormir por las tardes; ¿es que no ha aprendido a amar aun? o ¿es el miedo mas fuerte que su coraje? Observando a aquellas almas, un rayo de certeza cayó en medio de esos dos, seres que no conforman una pareja, asemejandose mas a equipos contrarios que constantemente están intentado demostrar su superioridad. Es entonces cuando surge de ese turbio mar de discusiones, la idea de que esos comentarios idiotas tan cotidianos no eran los adecuados para la ocasión, que ese afán de mostrarse indiferente al cariño o el amor es mas estúpido aun que intentar cerrar con llave desde dentro y luego salir a la calle. La teoría de que podría ser feliz, se termino volviendo en la pesadilla de la soledad.

La apariencias jugaban sobre su espíritu; un hombre tan simple con su dinero había caído en la necesidad de aparentar respecto a su alma...estúpido.

Dejar que se sentara sola por un par de minutos y no dirigirle la palabra, alejarse concientemente y ni siquiera despedirse; ¿que clase de persona hacia eso? se preguntaba constantemente, y mientras aquellas imagenes cruzaban por los mares de su memorias atormentándolo, seguía repitiendo en su interior que solo ella había creído en el durante los últimos días. De hecho no recordaba hacia cuanto alguien había confiado tanto en él; le parecía algo extraño y encantador. Pero algo opacaba el brillo que este hermoso recuerdo le traía: una idea constante que cayó sobre su entendimiento ese viernes por la tarde y que lo castigaba de forma funesta; ¿quien se había creído para hacer aquellas cosas? tal vez destruyo todo lo hermoso que había encontrado y se sentía un desalmando, "al final, nunca deje de ser una mala persona" era el repertorio que sonaba en el oscuro salón de su mente.

Aun con todo esto en contra, se permite seguir perdiendo y no por antojo, mas bien lo hace a costa del orgullo; se entrega infantilmente a esa mala compañía que tanto le ha hecho perder al hombre y que tiende a confundirse con el respeto y la autoestima.

Si el corazón tuviera boca nos hubiera dejado en vergüenza hace mucho tiempo. Tantas cosas que jamas decimos; no por que no conocemos palabras para describirlas, sino por que creemos que el ceder es de seres débiles. Abrir el pecho y mostrar lo que llevamos dentro, sabiendo que nos pueden clavar una lanza en el centro de nuestro espíritu, es lo que nos hace mas fuertes, y precisamente eso estubo aprendiendo durante las ultimas semanas, solo para darse cuenta de que lo mas difícil era ponerlo en practica. Tal vez ahora este pensado que es demasiado tarde y se agrede continuamente con su orgullo. Lo que probablemente mas le duele, es el hecho de aquel importante conocimiento lo había aprendido de ella y ni siquiera fue capaz de entregarse en un ultimo momento, debiéndole aquel hermoso regalo.

Tal vez ya todo esta perdido, o quizás se puede hacer mucho aun por la causa; pero lo que mas le cuesta es cerrar los ojos y dormir, sabiendo que es por la mañana cuando sus dudad podrán ser aclaradas.

Y después de todas esas horas, aun sigue pensando que tiene la culpa, tal vez no sea asi, pero no le importaría pedir disculpas si eso lo arreglase todo; pero nada queda igual luego de que se ha roto. Las cicatrizes y trizaduras seguirán ahí, amenazando con separarse de nuevo al menor temblor. Lo peor de todo, es que no cree ser capaz de decirle lo que siente y mucho menos hablarle acerca de lo que yo he escrito.

Podríamos llamarlos solidaridad; somos muchas almas en este purgatorio de los desamores, y entre tantas ya no sabemos ni como alzar la voz.


miércoles

FRONT: la pantalla negra que me obsevaba aquella noche

Como hoy, suele ocurrir que paso noches enteras despierto. No me gustar perder el sueño, pero aun así lo hago constantemente. Extrañamente no quiero ensuciarme las manos con tinta hoy, llenando las páginas de aquella agenda, como suelo hacer de forma ritual.
Por lo general, leo un libro y suelo relajarme; me otorga una enorme tranquilidad, me permite dormir placidamente, pero hoy es diferente ¿por qué?
¿Es que acaso mire entre las líneas algo que debería atormentarme? o ¿es solo que los recuerdo compartidos me han hecho delirar? me han permitido cerrar los ojos, mas no dejan que me entregue a los brazos de Morfeo.
Y es que el mismo libro se parece a mi retrato. Si tan solo pudiéramos ver nuestras almas tan claramente en el espejo como lo hacia Gray en su retrato, probablemente el terror abismante que lo llevo a su muerte seria compartido por la gran mayoría de nosotros. Obviamente como ocurre en todos los aspectos de la vida, esto asecharía más a unos que a otros.
Pase toda la tarde pensativo, acerca de que es lo que he hecho -no en forma despectiva, sino nostálgicamente- y de lo que pienso hacer (algo que probablemente se vuelve una exigencia del espíritu en esta época del año), observando la gente al pasar; probablemente cada uno de ellos esta en su cama, o por lo menos en su hogar intentado dormir -si es que no lo están haciendo- compartiendo el fuego de amor, de la pasión o incluso el del odio. Cada uno tiene sus sueños y sus esperanzas, deseos y expectativas, pero lo paradójico es que ¿quien nos asegura que lo deseado ha de lograr hacernos felices? ¿Que paso con el supuesto sueño que traía consigo el cuerpo de una mujer?, ¿realmente ha de perder siempre su magia "cuando comenzamos a nacer"? Espero que los afortunados, no deprecien la oportunidad que la vida les ha prestado.
Algunos pensaran que la meditación en si contempla una perdida de tiempo sin frutos, pero, tiene algo sumamente refrescante el detenerse a sentir chocar el viento contra nuestro rostro y que para variar, no seamos nosotros los que cortamos el aire con nuestro incesante caminar. Es algo inútil (literalmente), pero también lo es el arte.
Hoy resulta que llenar los ceniceros de colillas no ayuda. Normalmente lo hace, pero siempre y cuando la nube de humo es seguida por la seguridad; te acuestas con los dedos fragantes y con el amargo aliento de nicotina impregnado en todo tu ser, pero eres un apostador a medias. Sabias que serias refrescado por la dulce voz de una mujer. Y aunque parezca extraño, no me siento solo, siempre he tenido la idea de que la soledad es para quien no se basta a si mismo, pero a veces me gustaría tener con quien compartir ratos de alegría si prometer nada; no tengo nada mas que mi espíritu para ofrecer.
Lamentablemente tendemos a descuidar las amistades, esas charlas largas con un café, un vaso de vino o un simple cigarro (alguien cercano me dijo acertadamente "lo menos que se puede esperar es el vicio del cigarrillo para sentirnos humanos", y ciertamente, ¿quien no incurrido en la "banalidad" de no poder imaginar una larga charla sin un vicio presente?), horas por teléfono que hacen falta y debemos admitir, que solo las extrañamos cuando las requerimos con mas urgencia. Solemos perder los números de estos doctores del alma y por mi parte no tengo mucho que decir; he llegado a la macabra conclusión de que soy un hombre egoísta, que paradójicamente, ni siquiera piensa en si mismo.
Cambiar la forma de ser, pensar y actuar cuesta mucho tiempo, pero no es eso lo difícil. Lo complicado es darse cuanta tras varios años de arduo trabajo, que el cambio no te ha gustado y que peor aun, te desagrada. Es increíble como pasamos tanto tiempo intentado cambiar y tan poco intentando aceptarnos; la moral y su maldición son la verdadera magia negra de la cultura occidental.
Si bien suelo tomar estas palabras y plasmarlas en el papel, hoy la tinta parece más pesada de lo habitual, como un tubo de mercurio; se escurre entre las páginas, pero no logra aferrarse al árbol desnaturalizado, su esencia se desvanece entre los vapores turbios de la habitación.
El calor sofocante y lo denso del ambiente, la falta de sueños y de expectativas -la monotonía que desgasta el cuerpo y el alma- y la necesidad de nuevas sensaciones, hacen que nos perdamos en las fantasías nocturnas; pequeñas bailarinas que no prometen nada y que están acostumbradas a las promesas. Extrañamente si uno no esta dispuesto a dejar el corazón en el fondo de aquellos vasos mal lavados, sus rostros cambian y se vuelven dulces expresiones de paz, como si hubieran encontrado un refugio en el temporal del despecho y la puta suerte.
Terminado, siempre he creído que lo peor de divagar, se presenta cuando intentas seguir pensando libremente, y te das cuenta de que solo comienzas a toparte con tu propia cola; la extraña idea de que el calor propio se vuelve sofocante y que en pareja resulta tranquilizador.
Dejar de sentir cariño normalmente no es lo terrible, el problema aparece cuando te das cuenta que solo lo cubriste con muecas producto del miedo y la vergüenza, y que en el momento que mas lo necesitas ya se ha marchado. Mi problema, pensar mucho y actuar poco, o mas absurdo aun, pensar mucho y actuar mucho sin pensar.

"Que ganancia tiene para un hombre ganar el mundo y perder su alma"
Mateo 16:26