miércoles

FRONT: la pantalla negra que me obsevaba aquella noche

Como hoy, suele ocurrir que paso noches enteras despierto. No me gustar perder el sueño, pero aun así lo hago constantemente. Extrañamente no quiero ensuciarme las manos con tinta hoy, llenando las páginas de aquella agenda, como suelo hacer de forma ritual.
Por lo general, leo un libro y suelo relajarme; me otorga una enorme tranquilidad, me permite dormir placidamente, pero hoy es diferente ¿por qué?
¿Es que acaso mire entre las líneas algo que debería atormentarme? o ¿es solo que los recuerdo compartidos me han hecho delirar? me han permitido cerrar los ojos, mas no dejan que me entregue a los brazos de Morfeo.
Y es que el mismo libro se parece a mi retrato. Si tan solo pudiéramos ver nuestras almas tan claramente en el espejo como lo hacia Gray en su retrato, probablemente el terror abismante que lo llevo a su muerte seria compartido por la gran mayoría de nosotros. Obviamente como ocurre en todos los aspectos de la vida, esto asecharía más a unos que a otros.
Pase toda la tarde pensativo, acerca de que es lo que he hecho -no en forma despectiva, sino nostálgicamente- y de lo que pienso hacer (algo que probablemente se vuelve una exigencia del espíritu en esta época del año), observando la gente al pasar; probablemente cada uno de ellos esta en su cama, o por lo menos en su hogar intentado dormir -si es que no lo están haciendo- compartiendo el fuego de amor, de la pasión o incluso el del odio. Cada uno tiene sus sueños y sus esperanzas, deseos y expectativas, pero lo paradójico es que ¿quien nos asegura que lo deseado ha de lograr hacernos felices? ¿Que paso con el supuesto sueño que traía consigo el cuerpo de una mujer?, ¿realmente ha de perder siempre su magia "cuando comenzamos a nacer"? Espero que los afortunados, no deprecien la oportunidad que la vida les ha prestado.
Algunos pensaran que la meditación en si contempla una perdida de tiempo sin frutos, pero, tiene algo sumamente refrescante el detenerse a sentir chocar el viento contra nuestro rostro y que para variar, no seamos nosotros los que cortamos el aire con nuestro incesante caminar. Es algo inútil (literalmente), pero también lo es el arte.
Hoy resulta que llenar los ceniceros de colillas no ayuda. Normalmente lo hace, pero siempre y cuando la nube de humo es seguida por la seguridad; te acuestas con los dedos fragantes y con el amargo aliento de nicotina impregnado en todo tu ser, pero eres un apostador a medias. Sabias que serias refrescado por la dulce voz de una mujer. Y aunque parezca extraño, no me siento solo, siempre he tenido la idea de que la soledad es para quien no se basta a si mismo, pero a veces me gustaría tener con quien compartir ratos de alegría si prometer nada; no tengo nada mas que mi espíritu para ofrecer.
Lamentablemente tendemos a descuidar las amistades, esas charlas largas con un café, un vaso de vino o un simple cigarro (alguien cercano me dijo acertadamente "lo menos que se puede esperar es el vicio del cigarrillo para sentirnos humanos", y ciertamente, ¿quien no incurrido en la "banalidad" de no poder imaginar una larga charla sin un vicio presente?), horas por teléfono que hacen falta y debemos admitir, que solo las extrañamos cuando las requerimos con mas urgencia. Solemos perder los números de estos doctores del alma y por mi parte no tengo mucho que decir; he llegado a la macabra conclusión de que soy un hombre egoísta, que paradójicamente, ni siquiera piensa en si mismo.
Cambiar la forma de ser, pensar y actuar cuesta mucho tiempo, pero no es eso lo difícil. Lo complicado es darse cuanta tras varios años de arduo trabajo, que el cambio no te ha gustado y que peor aun, te desagrada. Es increíble como pasamos tanto tiempo intentado cambiar y tan poco intentando aceptarnos; la moral y su maldición son la verdadera magia negra de la cultura occidental.
Si bien suelo tomar estas palabras y plasmarlas en el papel, hoy la tinta parece más pesada de lo habitual, como un tubo de mercurio; se escurre entre las páginas, pero no logra aferrarse al árbol desnaturalizado, su esencia se desvanece entre los vapores turbios de la habitación.
El calor sofocante y lo denso del ambiente, la falta de sueños y de expectativas -la monotonía que desgasta el cuerpo y el alma- y la necesidad de nuevas sensaciones, hacen que nos perdamos en las fantasías nocturnas; pequeñas bailarinas que no prometen nada y que están acostumbradas a las promesas. Extrañamente si uno no esta dispuesto a dejar el corazón en el fondo de aquellos vasos mal lavados, sus rostros cambian y se vuelven dulces expresiones de paz, como si hubieran encontrado un refugio en el temporal del despecho y la puta suerte.
Terminado, siempre he creído que lo peor de divagar, se presenta cuando intentas seguir pensando libremente, y te das cuenta de que solo comienzas a toparte con tu propia cola; la extraña idea de que el calor propio se vuelve sofocante y que en pareja resulta tranquilizador.
Dejar de sentir cariño normalmente no es lo terrible, el problema aparece cuando te das cuenta que solo lo cubriste con muecas producto del miedo y la vergüenza, y que en el momento que mas lo necesitas ya se ha marchado. Mi problema, pensar mucho y actuar poco, o mas absurdo aun, pensar mucho y actuar mucho sin pensar.

"Que ganancia tiene para un hombre ganar el mundo y perder su alma"
Mateo 16:26

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