lunes

Sala de estar.

Esos momentos de niebla nocturna aparecen en el parabrisas si mayor aviso que un golpe crudo y violento. El ardor que deja la falta de claridad y el aparente remoción de las placas tectónicas, sacude incómodamente hasta el mas ínfimo fragmento de la conciencia. Solo se aspira a un pronto letargo que diluya el sabor del amargo desencajo, que con efímera voz haga imperceptible el desajuste sonoro que afecta a la memoria. Los pasos se hacen mas largos frente a la ausencia de un horizonte que solo vuelve entre ráfagas como portador de la inseguridad; los delirios de persecución no están a mayor distancia que la retina frente a la cornea.
Si se desea liberar a la mente de sospechas, la honestidad y falta de emociones considera el tramo completo hacia la libertad abrasadora. Sin engañarnos; siempre ESTAMOS bajo fianza.

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