se vuelve mucho mas tentador
que una noche de sueños fragiles.
¿Sera que
cualquier cosa
supera las espectativas del
vacio?
El silencio es como la mar calma, permite ver nuestro reflejo con claridad, como acostarse con uno mismo cuando se despiertan los fantasmas que solo tu conoces.
El silencio trae la vida y la muerte, la esperanza y el deseo, los que creíamos olvidados, que habíamos dejado atrás, o eso preferiríamos. Trae al recuerdo las voces apagadas por la televisión, por la radio, ese ruido pequeñísimo, la hoja que muere tocando el frio concreto.
El silencio juega contigo, pero no es un amigo fiel, castiga tus penas y delata tus miedos, el silencio tiene un tic toc, un bongo que trona como un volcán.
El silencio es voz, como la sombra es luz; luz de quien somos, la imagen misma, que siempre nos persigue con la tranquilidad única de quien sabe su meta conseguida. Es el verdadero dios, que todo lo sabe y a la vez no sabe nada, lo conoce.
El silencio es odio, es amor, vida y miedo, fragilidad compartida y redescubierta, es la expectativa, lo relativo, lo absorbente y lo benévolo, el silencio soy yo.
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