lunes

Telón terciario.

Para variar, hoy es domingo por la noche y sigo insomne como de costumbre. Aunque se que aun es temprano, exactamente 20 para las una de la mañana, tan solo disfrutaría 6 cortas horas de sueño interrumpido en el caso de caer inconsciente en este mismo momento. No me preocupa mucho, se aprende a vivir con ojeras los días lunes, tan solo para pasar 3 horas en una sala de clases escuchando un lento y poco rítmico desfile de pensamientos del romanticismo alemán. Para mejorar la situación, una ventana de casi 5 horas se interpone entre Schiller y otra clase que no presenta absolutamente ningún otro privilegio que el de ragatear un par de décimas; posee mas parecido a un remate de calificaciones que a horas de taller, siendo además lamentablemente concurrido por un par de señoritas comúnmente denominadas "mosquitas muertas" por la gran mayoría de los mortales asistentes. Da la casualidad que por un verdadero azar solo se presenta la ayudante del curso a dictar el ramo, lo cual lo hace incluso menos soportable; a quien le cabria en la cabeza que una mujer que no pinta pudiera corregir ejercicios de oleo; ironías no tan poco comunes.
Al terminar aquel lento análisis de unos cartones pintados en degrade, es hora de volver a casa cansado y con ganas de dormir, algo imposible gracias a las grandes catidades de trabajo por delante, el cual probablemente desate otra ola de insomnio en mi persona. Así se pasan los lunes, mientras uno se pregunta porque llueve hoy si ya casi estamos en octubre; se agradece el cambio en la rutina.

Sublime.

Sala de estar.

Esos momentos de niebla nocturna aparecen en el parabrisas si mayor aviso que un golpe crudo y violento. El ardor que deja la falta de claridad y el aparente remoción de las placas tectónicas, sacude incómodamente hasta el mas ínfimo fragmento de la conciencia. Solo se aspira a un pronto letargo que diluya el sabor del amargo desencajo, que con efímera voz haga imperceptible el desajuste sonoro que afecta a la memoria. Los pasos se hacen mas largos frente a la ausencia de un horizonte que solo vuelve entre ráfagas como portador de la inseguridad; los delirios de persecución no están a mayor distancia que la retina frente a la cornea.
Si se desea liberar a la mente de sospechas, la honestidad y falta de emociones considera el tramo completo hacia la libertad abrasadora. Sin engañarnos; siempre ESTAMOS bajo fianza.

viernes

Semblante

Yacen los rescoldos ardiendo,
con las yemas de los dedos chamuscadas
me toco el pecho embravecido
siempre cuestionando los quejidos
ciegos del frió naciente,
y es que cuesta saber que es
lo correcto, mas aun
hacer lo necesario

domingo

Domingo

A veces siento que el piso ya no esta ahi,
en especial cuando me despierto con todo
el peso del tiempo sobre mi paciencia

viernes

Relatividad

Tiempo maldito que pasas lentamente
como haciendo shopping
en un mall nacido
que todo
pudre

Ventana pasillo

Se alarga la via
con luces de colores
mientras se oyen violentos
los bufidos metalicos
de tremendas bestias acorazadas
que apresuran
a gritos
su paso hacia
una muerte encajonada
por tubos de neon

miércoles

los vacios de memoria
se llenan con disyuntiva
fatal no saberse vivo

martes

Proud

Suddenly it just became
an old fashioned situation,
and like everything else
his lame behavior ended
creating a abomination
worse than his own ego.

domingo

Como caida del cielo.

La muy maldita me abrazo al instante,
sabia que no la esperaba.
Me despeino por completo al tirar de mi cabello
mientras se columpiaba sin tregua,
se apoyo sobre mis hombros riendo entre dientes y
se sentó sobre mi equipaje jactándose de su poco peso,
sabiendo que con cada segundo se me hacia mas pesado
el camino a casa.
Reía a carcajadas mientras me acariciaba las rodillas
con esas frías manos que antes adoraba,
y me besaba los pies
con esos labios in(f)vernales que fueron mi delirio,
burlándose desvergonzadamente
de mis zapatos rotos.
Aun ahora se ríe desde la calle
y grita por mi ventana,
sabiendo que no hay peor venganza
que la de una vieja amante.

lunes

Nuevamente me acoste fumando el corto dia,
para despertar de entre sueños nicotinicos.

domingo

EDUCACION
Tape los agujeros del suelo y tapice los muros,
ya no siento los gritos y maltratos del tiempo,
pero siguen ahí.
Odio levantarme pensando que soy otro,
y putearme la tarde entera por
vivir de sombras ciegas.

El medico del pueblo

El vacio absoluto
se vuelve mucho mas tentador
que una noche de sueños fragiles.
¿Sera que
cualquier cosa
supera las espectativas del
vacio?

Modorra

Mis sueños han traido de regreso
la imagen y peso de sus besos amargamente
cancerigenos.
Estos dias diran
si he enterrar a los visitantes
o dejarlos volar
en compañia de la musa que nunca fue.

¿Qué se debe hacer,
debo matar esta paloma?

Sol de Octubre



La mosca daba vueltas sobre la cabeza del niño. Su cabellera parecía un trozo de alfombra turca, con pequeñas motas coloradas del porte de un guisante, tenia los ojos de un color café, como el roble, se llamaba Juan, como su abuelo, pero al mismo tiempo no, ya que siempre recordaba lo que su madre le decía

--- ¡Te he dicho 100 veces que no te llamas como tu abuelo!---con el ceño fruncido su madre replicaba--- ¿Acaso me quieres matar de nervios?
--- Pero, que el abuelo no se llama...
--- ¡Si!--- respondió a gritos su madre--- Juan, pero no es en honor a el que te llamas así, así que no te llamas como tu abuelo, ¿entendiste?
--- Si mama --- mirándola como a un cachorro asustado--- aunque no se porque te molesta tanto.
Si Juan hubiera sabido en su niñez, cual era la razón por la cual su madre llegaba a parecer un toro en las corridas de los domingos, probablemente no hubiera querido llamarse Juan.

--- Me habría querido llamar Javier ahora que lo pienso, tal vez Diego, pero bueno lo hecho, hecho esta--- decía Juan cada vez que recordaba su niñez--- claro que ahora Juan me sienta bien, muy a secas, Juan Opaso. Gracias a Dios que mi madre nunca dijo nada.
--- ¿De que hablas Magoño?--- le pregunto Luís con recelo, lo miraba como si estuviera loco-- ¿otra vez recordando pendejadas?
--- ¡Carajo Lucho!--- respondió Juan, con una voz ronca, como el crujir de la madera en el bosque--- déjame en paz, que me gusta pensar en la mierda de pequeño
Se incorporo al trabajo, tomando un par de palos y acarreándolos hacia el carro concluyo:
--- Estaba pensando en el secreto ese, el que siempre traigo en la cerviz.
--- El de tu abuelo, ese tal --- dijo Luís riéndose, con cara de burla, y mirando lo fijo--- ¿Juan Cubillos?
--- Si, y si te ríes de nuevo --- tomando a Luís por el cuello--- te parto la cara Lucho, ¿claro?
--- Claro--- dijo Luís tragando un flema en su garganta.

Juan jugaba con su tren de madera, en la habitación de su padre; era un cuartucho de las mineras, con suelo de tierra, paredes de madera, no mas gruesas que una vara de membrillo, una ventana pequeña que daba luz durante un par de horas y que luego permitía el paso de arañas y zancudos. El cuarto no tenía luz, y solamente se ventilaba al mantener la puerta abierta, una cama de paja y una mesita con un retrato de una mujer, a quien Juan no conocía, eran el inmobiliario del cuarto-casa. La mujer de la imagen, era su madre, había muerto en el parto según le contaron, claro que él no sabía aun que era un parto, ni que significaba tener madre.
Jugaba concentradamente, como cualquier niño, imaginándose dentro de la caldera arrojando carbón para mover la maquina, creía ser maquinista; con su atuendo, la pala y los guantes, Juan era feliz. En ese momento entro un hombre con la cara sucia, llena de tierra y sudor, con un olor a sal, aceite de motor y un perfume de supuesto azahar. Era el padre de Juan, el respetado Don Diego, que venia del trabajo, con su típico caminar ladeado; había perdido un pie en la guerra del pacifico y luego termino por perder la pierna en un accidente con una carreta. Juan siempre admiro la prótesis de madera, esa mal llamada "pata de palo", como le decían los amigos de su padre, por su gracia y su parecido a una pierna real.
Diego Cubillos llegaba cada tarde con la comida y otras provisiones, aunque a veces llegaba con ganas de morir de hambre y dejar de levantar piedra tras piedra, solo para comer. Era en esos momentos cuando ver al pequeño Juan en el suelo jugando lo animaba a seguir.
---Cuando crezcas, iras a estudiar al extranjero--- le decía a Juan--- no serás como tu padre, el trabajo honrado no paga tan bien como el pensamiento, en estos días...
Juan nunca respondía, no porque no quisiera, ni porque no supiera como, solo porque el jamás oía a su padre, estaba tan absorto jugando con su locomotora que solo cuando su padre lo tomaba en brazos, lograba soltar un par de silabas
--- Si papa, déjame seguir jugando, ¡casi llega a Canama el tren!
--- Calama, Juan, Calama, se llama así porque...
Pero ya era tarde, nuevamente Juan estaba en el suelo dando ruidos parecidos a los de una tetera, claro que a su parecer, eran sonidos de una locomotora.

El sol hacia parecer al infierno, paraíso, a las 2 de la tarde se podía freír huevos en las rocas y cocer carne de res a la sombra, como "un gran horno" según Juan. El desierto no perdonaba la vida, como un tirano egoísta, trataba de eliminar todo lo que se posara o moviera en el, solo las ráfagas de aire calido permitían un descanso para los innumerables exiliados, seres solitarios, con tez oscura y manos endurecidas, de plomo y estaño, moldeables, pero inmóviles.
Juan se movía, se movía cansado, como si hubiera nacido cansado, llegaba por primera vez a ver un lugar tan seco, ni siquiera había pensado en encender su cigarrillo. Llevaba semanas caminando por el árido desierto, había transitado por las líneas de tren, testamentos de una era pasada llena de riquezas y derroches. Tal como lo había hecho su abuelo, Juan caminaba tarde y noche, dormía enterrado desde el amanecer hasta más allá del mediodía, y se aplicaba un jarabe de ñatre en la piel, para evitar a los alacranes. Buscaba una vida nueva, dejar atrás, sin melancolías ni nostalgias de cantina, sin buscar el recuerdo en el fondo de un vaso, sin tener que sudar noches de amor falso, para poder llorar por la mañana arrepentimiento verdadero. Aun así, aun cuando camino tanto, no había podido olvidar, tenia el olor a tabaco en su nariz, en la mollera, y el gusto a sangre en la boca, como si sus encías sangraran. Destellos habrían de atormentarlo, cada noche en sueños, destellos que solo desperecerían después de encontrar a Pilar. No había comido desde hace 3 días, parecía tener el vientre pegado a la espalda, las ulceras provocadas por el alcohol en sus noches bohemias, le producía un terrible dolor en el abdomen, como cuchillos desgarrándole el estomago. La arena, lo había dejado parcialmente ciego, y su nariz parecía tener kilos y kilos de mugre, a su parecer, el infierno seria un paraíso.
--- ¡Mierda!--- grito Juan, como si alguien lo escuchara--- ¡Que me trague la tierra!... ni siquiera morir se puede en este desierto...

--- Juan no hagas eso--- dijo su madre--- te hace mal, para la sangre y el hígado, el doctor dijo que no comieras tierra.
--- ¡Pero mama!--- respondió el chicuelo, con la boca manchada, con lodo en las mejillas y las manos embarradas--- no estaba comiendo tierra, es un pastel de chocolate, de esos que hacia doña Inés...
--- Niño, no le mientas a tu madre, vas a botar gusanos por decir mentiras.
--- Mama, ---respondió Juan nuevamente, esta vez no como un niño, sino con un aire de madurez--- no estoy mintiendo, si quieres te convido pastel.
--- Dios mío--- Lucía se rió mirando al chico, que le devolvía la mirada con inocencia--- te pareces tanto a tu padre.

Noctambulo


Mirando lentamente el cielo, me detuve y pense "¿que frio no?" y lo mas extraños es que alguien me respondio "si lo piensas no es tanto", "¿perdon?" dije yo "no he dicho nada, tal vez penso que asi habia sido" dijo ella y sonrio, caen gotas, paraguas, sapos y solo veo agua corre, sangre y miel, una pocima secreta y pasa el cascanueces flotando, siempre flotando. Pero eso no me detuvo, libre recorido, carpa roja, deal de metal, mantequilla de cabra, jabon que reseca, oso panda, mi madre siempre repetia tanto esto que ya no creo saber el motivo de porque. Tal vez era un chico sucio, o un niño problema, el circo talvez. ¿Que se habara hecho de esas margaritas en el jardin? se volaron junto con las aves, o se enterraron con los insectos, pero no bailaron mas para mi, como torres que se mecen en el viento, o el viento que abraza una mujer con sombrero. Azahar o azar, la mañana me tiñe verde y amarillo, azul y naranja, rojo y y pastel, perro y limon, mesa y flor, sebo y vela... solo cuando las mañanas comienzan a retroceder vuelvo a ser yo, el mismo que esta sentado en la hierba, con el cigarrillo en la mano, y el paquete que dice "Marlboro" en el regazo, sueños de vejez, deseos de juventud, recuerdos de niñez, un hilo con medallas, un cordel con con cartas pedientes, las tomo, las miro, mientras sus letras se transforman, cambian, vuelan y dejan un papel en blanco, en planta, en vida, me vuelvo agua, me hundo en tierra, el cuarto se ilumina, me pellizco, duele, sangra, solo entonces se que sueño, debo volver a vivir con las cartas, cae un balde que no es balde, un sombrero, que dice caminar, que lleva los sueños de 100 hombres, un momento de luz, ojos que hablan, bocas que lloran, y silencio, solo silencio.

Quien podra saberlo?

Tengo la mala costumbre de perder las cosas; pierdo peso, pierdo la paciencia, pierdo la voluntad, la fuerza, pierdo el valor, el coraje, y peor aun, pierdo el rumbo.
Noches de luna llena que llaman a mi puerta, me piden que recuerde días pasados, lo hago y me siento libre, ligero; yo también tengo un llamado que hacer.
Pero lamentable mente no tenia la fortaleza, o mejor dicho, no tuve tanta voluntad frente a esas 2 primeras decepciones grabadas en mi memoria. Mi espíritu parecía estar cociente de que algo había cambiado al otro lado del teléfono ¿es que acaso no se puede volver a intentar?

Claro que para cuando respondí la pregunta, el daño ya estaba hecho, y peor aun, no había vuelta atrás. ¿Sera que la confianza se había perdido?, o ¿es que caso las revistas de moda, los grupos musicales, y el alcohol bastaron para apagar esa chispa que seguramente habría de transformarse en llama con los meses?. Las tardes ya no serian de a dos en un colchón nuevo, no habría caminatas ni paseos por la avenida de las luciérnagas, no desayunos a la cama.

La estupidez y la inteligencia se pueden llevar tan bien a veces, que se presenta en un mismo ser de manera simultanea; hombre frió y calculador, pero al mismo tiempo un idiota tímido cuando ve a esa persona que le ha quitado el sueño por las noches y que le ha brindado la paz para dormir por las tardes; ¿es que no ha aprendido a amar aun? o ¿es el miedo mas fuerte que su coraje? Observando a aquellas almas, un rayo de certeza cayó en medio de esos dos, seres que no conforman una pareja, asemejandose mas a equipos contrarios que constantemente están intentado demostrar su superioridad. Es entonces cuando surge de ese turbio mar de discusiones, la idea de que esos comentarios idiotas tan cotidianos no eran los adecuados para la ocasión, que ese afán de mostrarse indiferente al cariño o el amor es mas estúpido aun que intentar cerrar con llave desde dentro y luego salir a la calle. La teoría de que podría ser feliz, se termino volviendo en la pesadilla de la soledad.

La apariencias jugaban sobre su espíritu; un hombre tan simple con su dinero había caído en la necesidad de aparentar respecto a su alma...estúpido.

Dejar que se sentara sola por un par de minutos y no dirigirle la palabra, alejarse concientemente y ni siquiera despedirse; ¿que clase de persona hacia eso? se preguntaba constantemente, y mientras aquellas imagenes cruzaban por los mares de su memorias atormentándolo, seguía repitiendo en su interior que solo ella había creído en el durante los últimos días. De hecho no recordaba hacia cuanto alguien había confiado tanto en él; le parecía algo extraño y encantador. Pero algo opacaba el brillo que este hermoso recuerdo le traía: una idea constante que cayó sobre su entendimiento ese viernes por la tarde y que lo castigaba de forma funesta; ¿quien se había creído para hacer aquellas cosas? tal vez destruyo todo lo hermoso que había encontrado y se sentía un desalmando, "al final, nunca deje de ser una mala persona" era el repertorio que sonaba en el oscuro salón de su mente.

Aun con todo esto en contra, se permite seguir perdiendo y no por antojo, mas bien lo hace a costa del orgullo; se entrega infantilmente a esa mala compañía que tanto le ha hecho perder al hombre y que tiende a confundirse con el respeto y la autoestima.

Si el corazón tuviera boca nos hubiera dejado en vergüenza hace mucho tiempo. Tantas cosas que jamas decimos; no por que no conocemos palabras para describirlas, sino por que creemos que el ceder es de seres débiles. Abrir el pecho y mostrar lo que llevamos dentro, sabiendo que nos pueden clavar una lanza en el centro de nuestro espíritu, es lo que nos hace mas fuertes, y precisamente eso estubo aprendiendo durante las ultimas semanas, solo para darse cuenta de que lo mas difícil era ponerlo en practica. Tal vez ahora este pensado que es demasiado tarde y se agrede continuamente con su orgullo. Lo que probablemente mas le duele, es el hecho de aquel importante conocimiento lo había aprendido de ella y ni siquiera fue capaz de entregarse en un ultimo momento, debiéndole aquel hermoso regalo.

Tal vez ya todo esta perdido, o quizás se puede hacer mucho aun por la causa; pero lo que mas le cuesta es cerrar los ojos y dormir, sabiendo que es por la mañana cuando sus dudad podrán ser aclaradas.

Y después de todas esas horas, aun sigue pensando que tiene la culpa, tal vez no sea asi, pero no le importaría pedir disculpas si eso lo arreglase todo; pero nada queda igual luego de que se ha roto. Las cicatrizes y trizaduras seguirán ahí, amenazando con separarse de nuevo al menor temblor. Lo peor de todo, es que no cree ser capaz de decirle lo que siente y mucho menos hablarle acerca de lo que yo he escrito.

Podríamos llamarlos solidaridad; somos muchas almas en este purgatorio de los desamores, y entre tantas ya no sabemos ni como alzar la voz.


miércoles

FRONT: la pantalla negra que me obsevaba aquella noche

Como hoy, suele ocurrir que paso noches enteras despierto. No me gustar perder el sueño, pero aun así lo hago constantemente. Extrañamente no quiero ensuciarme las manos con tinta hoy, llenando las páginas de aquella agenda, como suelo hacer de forma ritual.
Por lo general, leo un libro y suelo relajarme; me otorga una enorme tranquilidad, me permite dormir placidamente, pero hoy es diferente ¿por qué?
¿Es que acaso mire entre las líneas algo que debería atormentarme? o ¿es solo que los recuerdo compartidos me han hecho delirar? me han permitido cerrar los ojos, mas no dejan que me entregue a los brazos de Morfeo.
Y es que el mismo libro se parece a mi retrato. Si tan solo pudiéramos ver nuestras almas tan claramente en el espejo como lo hacia Gray en su retrato, probablemente el terror abismante que lo llevo a su muerte seria compartido por la gran mayoría de nosotros. Obviamente como ocurre en todos los aspectos de la vida, esto asecharía más a unos que a otros.
Pase toda la tarde pensativo, acerca de que es lo que he hecho -no en forma despectiva, sino nostálgicamente- y de lo que pienso hacer (algo que probablemente se vuelve una exigencia del espíritu en esta época del año), observando la gente al pasar; probablemente cada uno de ellos esta en su cama, o por lo menos en su hogar intentado dormir -si es que no lo están haciendo- compartiendo el fuego de amor, de la pasión o incluso el del odio. Cada uno tiene sus sueños y sus esperanzas, deseos y expectativas, pero lo paradójico es que ¿quien nos asegura que lo deseado ha de lograr hacernos felices? ¿Que paso con el supuesto sueño que traía consigo el cuerpo de una mujer?, ¿realmente ha de perder siempre su magia "cuando comenzamos a nacer"? Espero que los afortunados, no deprecien la oportunidad que la vida les ha prestado.
Algunos pensaran que la meditación en si contempla una perdida de tiempo sin frutos, pero, tiene algo sumamente refrescante el detenerse a sentir chocar el viento contra nuestro rostro y que para variar, no seamos nosotros los que cortamos el aire con nuestro incesante caminar. Es algo inútil (literalmente), pero también lo es el arte.
Hoy resulta que llenar los ceniceros de colillas no ayuda. Normalmente lo hace, pero siempre y cuando la nube de humo es seguida por la seguridad; te acuestas con los dedos fragantes y con el amargo aliento de nicotina impregnado en todo tu ser, pero eres un apostador a medias. Sabias que serias refrescado por la dulce voz de una mujer. Y aunque parezca extraño, no me siento solo, siempre he tenido la idea de que la soledad es para quien no se basta a si mismo, pero a veces me gustaría tener con quien compartir ratos de alegría si prometer nada; no tengo nada mas que mi espíritu para ofrecer.
Lamentablemente tendemos a descuidar las amistades, esas charlas largas con un café, un vaso de vino o un simple cigarro (alguien cercano me dijo acertadamente "lo menos que se puede esperar es el vicio del cigarrillo para sentirnos humanos", y ciertamente, ¿quien no incurrido en la "banalidad" de no poder imaginar una larga charla sin un vicio presente?), horas por teléfono que hacen falta y debemos admitir, que solo las extrañamos cuando las requerimos con mas urgencia. Solemos perder los números de estos doctores del alma y por mi parte no tengo mucho que decir; he llegado a la macabra conclusión de que soy un hombre egoísta, que paradójicamente, ni siquiera piensa en si mismo.
Cambiar la forma de ser, pensar y actuar cuesta mucho tiempo, pero no es eso lo difícil. Lo complicado es darse cuanta tras varios años de arduo trabajo, que el cambio no te ha gustado y que peor aun, te desagrada. Es increíble como pasamos tanto tiempo intentado cambiar y tan poco intentando aceptarnos; la moral y su maldición son la verdadera magia negra de la cultura occidental.
Si bien suelo tomar estas palabras y plasmarlas en el papel, hoy la tinta parece más pesada de lo habitual, como un tubo de mercurio; se escurre entre las páginas, pero no logra aferrarse al árbol desnaturalizado, su esencia se desvanece entre los vapores turbios de la habitación.
El calor sofocante y lo denso del ambiente, la falta de sueños y de expectativas -la monotonía que desgasta el cuerpo y el alma- y la necesidad de nuevas sensaciones, hacen que nos perdamos en las fantasías nocturnas; pequeñas bailarinas que no prometen nada y que están acostumbradas a las promesas. Extrañamente si uno no esta dispuesto a dejar el corazón en el fondo de aquellos vasos mal lavados, sus rostros cambian y se vuelven dulces expresiones de paz, como si hubieran encontrado un refugio en el temporal del despecho y la puta suerte.
Terminado, siempre he creído que lo peor de divagar, se presenta cuando intentas seguir pensando libremente, y te das cuenta de que solo comienzas a toparte con tu propia cola; la extraña idea de que el calor propio se vuelve sofocante y que en pareja resulta tranquilizador.
Dejar de sentir cariño normalmente no es lo terrible, el problema aparece cuando te das cuenta que solo lo cubriste con muecas producto del miedo y la vergüenza, y que en el momento que mas lo necesitas ya se ha marchado. Mi problema, pensar mucho y actuar poco, o mas absurdo aun, pensar mucho y actuar mucho sin pensar.

"Que ganancia tiene para un hombre ganar el mundo y perder su alma"
Mateo 16:26

martes

El Blues del desaparecido

"Si te rodeas de oscuridad, terminaras siendo consumido por ella"
...eso fue lo que me dijeron un día, mientras tomaba un trago y buscaba respuestas en el fondo del vaso, afirmado de la barra de un local, que no conocía y no llegue a conocer, ni siquiera se como llegue ese monumento de la desaparición. Extrañamente no recuerdo el recorrido, no porque llegara ebrio, sino que algo me llevo ahí, como una cadena que se usa en la noche sin luna para no perderse. Sin que me lo propusiera, la fortuna no tenia juegos reservados sino que me tenia un pequeño espectáculo, algo grotesco para el infante y solo común para el bohemio verdadero, ese hombre que dejo su alma empeñada en una cama ajena.

Viendo como llovía y sintiendo el agua correr por mi cabeza, tome conciencia de que la vida tenia muchas cosas que decirme aun, como el padre que regaña a su niño mientras que este piensa en otra cosa, para hacer mas ameno ese momento. Note que ni siquiera me había dado el tiempo de escuchar este ultimo tiempo.

Aquellas palabras me trajeron de vuelta a la realidad, el hombre de la harmónica, con su blues familiar seguía tocando como hipnotizado por el flujo de las notas y parecía no ser humano, no se le veía respirar ni sonreír, siquiera tenia tiempo para hacer algo mas que tocar esa amante de metal para mantener su calidez y su bella voz. Solo entonces comprendi que algo había en mi, algo en mi cabeza se había perdido y la llave, que se había extraviado entre esos rincones del puerto, había ido a encontrarla en aquel lugar. Una sombría presencia fue acercándose a mi y con pequeños gestos revelo mi secreto, ese yo que deje atrás. Se dio el tiempo de tomar la delantera y dejarme postrado en una silla sin ánimos de seguir fumando, para luego tomar el cigarrillo y seguir su ritual de forma constante.

Mareado, confundido, aun tenia mucho que hacer y no podía tomar siquiera la iniciativa de ponerme de pie, sentí que aquella luz era tan tenue que mi ojos se movian perdidos en la frescura de la noche, aquel aire turbio penetro en mi pecho como si fuera una sinfonía romántica.

Esas palabras tenían razón y así ocurrió, pero no fue lo que esperaba, aquella mujer al pronunciar esa frase abrió un capitulo de mi vida, que el editor del universo había dejado como borrador, y tomando en cuenta lo sucedido vi que aquella oscuridad me consumía, pero me permuta ver la luz con mas claridad, y dio un sentido un giro nuevo a lo que llamo el milagro de la vida.

Tome el vaso y bebí el manhatan como si fuera el primero de muchos, y así fue, la joven que me hablaba seguía invitándome a beber, como buscando una respuesta en mi embriaguez. Cuando tome las riendas denuevo vi que me encontraba en un lugar nuevo, con un amor de una noche, que logro hacerme comprender lo que mis idolos de tv, mis heros de novelas y mis mujeres doradas jamas hicieron, tomo mi pesar y lo volvio un flujo de fuerza. No besos, no sexo, nada para pasar el momento sino que un cigarrilo, esa maldita costumbre que me consume, me ofrecio para tranquilizar mis sentidos extasiados, reemplazo esas caricias que alguna vez añore de una amante, que hicieron una vez de mi un buen hombre por aquel néctar mortal y susurrandome al oido menciono "Dios es amor, amar es para el cobarde que no cree en si mismo"

Noche, solo noche...

Lamento que asi como no recordaba la forma en que llegue, desperte luego en mi cama sin saber como volver aquel paraiso de los pobres diablos, con esa musa de la locura, para acariciar sus piel descuidada y su cabello despeinado. Clavo un puñal en mi pecho, despertandome de mi letargo soñador y enseñandome a aceptar que cada hombre pesa por sus actos, y ese peso se lleva con orgullo..."Vuelve a ti, una mascara buena, sigue siendo una mascara"

El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

William Blake